Género y maternidad en el mercado laboral: análisis empírico para el caso argentino

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Las disparidades de género nos atraviesan como sociedad en muchos sentidos y desde hace varios años, aunque la lucha por mitigar estas disparidades cobró una mayor importancia y visibilidad en la última década. De la mano de diversos movimientos, pero, ante todo, del movimiento feminista, los últimos años estuvieron caracterizados por un cambio de perspectiva en materia de las desigualdades de género.

Tiempo atrás, las diferencias para acceder tanto a la educación como al mercado laboral entre los géneros era abismal, lo que generaba un impacto directo en la existencia y magnitud de la brecha salarial de género. Estas diferencias se redujeron, e incluso cambiaron considerablemente a lo largo del tiempo. Tanto, que las mujeres, al día de hoy, presentan mayores niveles de educación que los hombres. Sin embargo, la brecha salarial de género persiste.

Estas cuestiones hicieron que surjan nuevas investigaciones que procuran brindar explicaciones alternativas a la persistencia de la brecha salarial. Estos nuevos enfoques hablan mayormente de la discriminación y los prejuicios que existen hacia las mujeres en el mercado laboral por sus niveles de productividad y también de un mecanismo muy importante: la maternidad.

La maternidad no se trata solamente del embarazo y la licencia en los primeros meses de vida del hijo. Como resultado de construcciones sociales y culturales, la mujer es quien se encarga de las tareas del hogar y del cuidado de los hijos hasta que estos son mayores de edad. Esto conlleva esfuerzo y tiempo que podrían estar dedicando a tener trabajos remunerados.

La penalización por maternidad está definida como la reducción en los salarios de las mujeres al momento de convertirse en madres, teniendo en cuenta las características observables que afectan a los salarios. Dicha penalización podría ser interpretada como la brecha salarial que existe entre las mujeres que son madres y aquellas que no lo son. Diversos estudios encuentran que estas penalizaciones suceden en la gran mayoría de los países desarrollados, así como también en los países en vías de desarrollo.

Al convertirse en madres, las mujeres necesitan de ciertas flexibilidades como, por ejemplo, la horaria, por lo que suelen optar por trabajos part-time o en el peor de los casos, el sector informal. Por lo cual, resulta inevitable que el salario de las madres se vea expuesto a una reducción.

A partir de la Encuesta Permanente de Hogares realizada por el INDEC, se concluyó que, entre 2003 y 2019, la ratio de los salarios por hora entre mujeres y hombres fue de 0,65+, lo que significa que, al aumentar en 1 unidad el salario de los hombres, el de las mujeres aumentaba un 0,65.  Esto      implicaría una diferencia salarial del 35% previo a controlar por otros factores que pueden estar condicionando los salarios. Asimismo, los datos analizados en la encuesta demuestran que la ratio de las madres sobre los padres es aún mayor, lo que implica que existe una diferencia salarial de aproximadamente el 40% entre madres y padres.

A la luz de las diferencias existentes, nuestro trabajo se centró en analizar las diferencias salariales entre estos grupos condicionadas a otros factores que podrían estar afectando los niveles del salario. Para esto, utilizamos la técnica de ecuaciones de Mincer que explica el salario en función de los niveles de educación y la experiencia laboral. Para enriquecer el análisis y poder obtener conclusiones más precisas, utilizamos variables que pueden estar afectando el salario como la jerarquía y calificación ocupacional, la industria a la que pertenecen y algunas características específicas del hogar como, por ejemplo, la cantidad de hijos.

Los resultados obtenidos sugieren que existe una diferencia salarial significativa de entre un 10 y un 20% entre los hombres y las mujeres en la Argentina, algo que no parece estar cambiando hoy en día. De hecho, se observa una mejora hasta el año 2013 y luego una desmejora y un estancamiento de la diferencia salarial hasta la actualidad.

Se obtuvo también una diferencia salarial de entre un 3 y un 9% entre las madres y el resto de la población económicamente activa. De la misma manera que en el caso de las mujeres y los hombres, esta diferencia comenzó a tener una leve mejoría hasta el año 2013, donde aumenta la diferencia y se estanca.

Un caso llamativo es que, al realizar la misma comparación para los padres, es decir, observar la diferencia salarial que existe entre padres y el resto de la población económicamente activa, se encontró que la diferencia es positiva y ronda entre el 10 y el 20%. En conclusión, mientras las madres observan una reducción de sus salarios, los padres parecerían verse beneficiados.

Los resultados obtenidos nos llaman a reflexionar sobre el apoyo que reciben las mujeres por parte del Estado cuando se convierten en madres. Si bien las licencias de maternidad suelen ser efectivas en los trabajos formales, las licencias de paternidad no resultan comparables. Su corta duración no sólo acentúa las desigualdades entre las madres y los padres por parte del empleador, sino que tampoco fomenta el vínculo entre padre e hijo, algo muy importante para el desarrollo cognitivo de los niños en la temprana edad.

Los sistemas de cuidado también son un factor importante a la hora de ayudar a las mujeres a reincorporarse en el mercado laboral. La tasa de asistencia a jardines de infantes en Argentina es muy baja, especialmente en los niveles socioeconómicos más bajos, que en la mayoría de las ocasiones son los que más lo necesitan. Por ende, reforzar estos sistemas podría ser de gran ayuda para muchas madres en condiciones de vulnerabilidad.

Además, garantizar educación sexual integral para toda la población resulta muy importante a la hora de ayudar a modificar los patrones estructurales y los estereotipos de la sociedad sobre los roles de género, los trabajos del hogar y el cuidado de los hijos.  Hoy en día, es necesario que la educación informe sobre las implicancias que tiene la maternidad en la vida, y que cualquier mujer y/o persona gestante disponga de información y herramientas necesarias para poder tomar una decisión que cambiará su vida para siempre.


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Rosario Podestá

Licenciada en Economía de la Universidad de San Andrés. Actualmente cursando la Maestría en Economía de la Universidad de San Andrés y trabajando part-time como asistente de investigación en la Universidad Torcuato Di Tella. Twitter: @rosariopodesta_

Constanza Michuletz-Emden

Licenciada en Economía de la Universidad de San Andrés. Actualmente trabajando como Analista en JP Morgan Chase & Co. Twitter: @cocomichuletz

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