Pandemia y trabajo remoto: posibles efectos del pasaje al home office en la Ciudad de Buenos Aires

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A esta altura no es original afirmar que la crisis causada por el Covid-19 acentuó algunas de las principales tendencias que ya venían observándose en las grandes ciudades. Una de ellas, el fenómeno del teletrabajo, merece una mención especial. Materia de discusión en los países centrales desde mediados de la década del ochenta, el home office en Argentina era hasta hace poco una práctica de nicho, reservada a menos del seis por ciento del total de ocupados (1). La irrupción de la pandemia y la rápida declaración del aislamiento social obligatorio sacudió el statu quo laboral existente, resultando en un inédito experimento de pasaje masivo al trabajo remoto.

En mi tesis de maestría me propuse ponerle cifras al fenómeno y estudiar qué ocurrió con los ocupados durante la pandemia, al menos en Ciudad de Buenos Aires y entre las personas de mayor nivel educativo. Lo hice mediante una encuesta en la que le pedí a los participantes que tomaran como escenario de base la situación hacia febrero de 2020, el mes previo a la declaración de la pandemia, y la compararan con su situación en noviembre, tras nueve meses de cuarentena más o menos estricta.

Los resultados indican que, al menos en este segmento de ocupados, el pasaje al teletrabajo fue muy marcado. En febrero, apenas 10,6% del total de personas que vivían y trabajaban en la Ciudad con estudios secundarios o superiores declaraba estar haciendo home office. En noviembre, la cifra había ascendido al 77,4%. Pero incluso al interior de este universo de más “educados” se advierten diferencias significativas. La primera es más bien obvia y le imprime un número a la afirmación de que no todos pueden teletrabajar: los ocupados que operan maquinarias o equipos electromecánicos tienen 40,7% menos de chances de trabajar de manera remota que aquellos que manejan sistemas informáticos. El segundo hallazgo va un poco más allá: los trabajadores que únicamente alcanzaron estudios secundarios tienen 31,4% menos de chances de pasar al home office que aquellos con estudios de posgrado o superiores. Y la educación, sabemos hace tiempo, correlaciona con el nivel de ingresos. (2)

En otra parte de la encuesta pregunté por determinados aspectos socioambientales. Podía llegar a ser, por ejemplo, que las personas con uno o más hijos o aquellas hacinadas en sus hogares hubiesen adaptado menos el trabajo a distancia. Lo cierto es que cuando se ajusta por las demás variables no se observan efectos significativos. En otras palabras: los grandes predictores del home office siguen siendo el nivel educativo y el tipo de tecnología utilizada a diario en el trabajo.

¿Qué efectos tiene esto sobre la trama urbana? Ante todo, una desconcentración de actividades en el microcentro. El central business district que se despliega entre las tres grandes estaciones de tren de la Ciudad (Retiro al norte, Once al oeste y Constitución al sur) es sin dudas el gran perdedor de esta nueva realidad pandémica, con barrios cuyas oficinas han perdido hasta 9 de cada 10 trabajadores presenciales, como es el caso de Retiro y Puerto Madero. La vitalidad del área central, que depende en buena parte del flujo de oficinistas y del consumo derivado del turismo internacional (virtualmente suspendido desde marzo de 2020), sufrió un golpe del que difícilmente se recupere en el corto plazo.

La contracara de este proceso son los barrios donde viven estos nuevos teletrabajadores de altos ingresos que ahora se quedan en su vivienda (o en las cercanías) de lunes a viernes. Los restaurantes con delivery, las cafeterías, las rotiserías y hasta las librerías comerciales comenzaron a observar, por estos meses, una renacida demanda entre semana por parte de estos flamantes oficinistas ermitaños. Antes de la pandemia, estas compras normalmente hubiesen tenido lugar en el microcentro. Ahora florece en esquinas emblemáticas de Caballito, Belgrano, Villa Crespo y Núñez. Esto, a su vez, podría despertar nuevos comportamientos estratégicos por parte de negocios que sigan la evolución geográfica de este nuevo consumo potencial. (3)

 

Ubicación de hogares en el barrio de Caballito cuyos habitantes teletrabajaban antes de la pandemia (izquierda) y tras nueve meses de aislamiento obligatorio (derecha). Datos basados en una muestra de 1.610 casos para ocupados con estudios secundarios o superiores.

Ahora bien, estos datos, sin duda preliminares, parecen indicar que los “ganadores” relativos de esta nueva situación se encuentran casi todos en barrios de clase media-alta o alta, lo cual dispara otras preguntas vinculadas a la desigualdad del proceso en curso. Uno: no todos pueden teletrabajar, sino aquellos con mayor nivel educativo o cuyas competencias digitales les ayudaron a obtener trabajos basados en herramientas informáticas. Dos: aquellos que lo pueden hacer se llevan consigo una (muy necesaria) demanda de consumo hacia los barrios más afluentes de la ciudad. Una desigualdad económica multiplicada por una de índole geográfica: nuevos desafíos en un marco ya de por sí difícil.


Referencias bibliográficas

  1. Mercado de trabajo. Tasas e indicadores socioeconómicos (EPH). Cuarto trimestre de 2020, INDEC, 2021 (NB: las cifras citadas corresponden al cuarto trimestre de 2019)
  2. Galassi, G.L. y Andrada, M.J. “Relación entre educación e ingresos en las regiones geográficas de Argentina”, Papeles de Población, vol. 17, núm. 69, julio-diciembre 2011, pp. 257-290, Universidad Autónoma del Estado de México, 2011
  3. Alegría, T. “Modelo de Subcentros Intraurbanos. Teoría y pruebas para Tijuana y San Diego”, en Fitch Osuna, J. M., Escobar Ramírez, A. y Marmolejo Duarte, C. Ciudad y territorio: ciudad compacta vs. ciudad dispersa. Visiones desde México y España, Universidad Autónoma de Nuevo León, 2017

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Federico Poore

Licenciado en Ciencias de la Comunicación por la Universidad de Buenos Aires y máster en Economía Urbana con especialización en Datos por la Universidad Torcuato Di Tella. Escribo sobre temas urbanos en Chequeado, Buenos Aires Times y elDiarioAR.

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