Poder, riqueza y trabajo: política trans-nacional y trans-feminista para combatir la desigualdad

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Es un cliché que las crisis son una oportunidad. Estamos en medio de un panorama social, económico y ambiental que nos plantea desafíos urgentes. América Latina puede pararse desde una perspectiva estratégica y comprometida con la igualdad, el futuro de nuestra región y la sostenibilidad de la vida tal como millones de personas, colectivos y movimientos lo demandan. ¿La agenda trans – feminista es la puerta a esa oportunidad? 

 

Escenarios desiguales

América Latina tiene una dotación de recursos naturales incalculables:  posee un tercio del agua limpia del planeta, fuentes de energía, un subsuelo que es rico en materias primas estratégicas y tiene condiciones óptimas para la producción de alimentos entre otras riquezas.

Sin embargo, antes de la pandemia del COVD-19, el 30% de la población se hallaba en la pobreza y la exclusión e informalidad en territorio representaban números muy altos. “Una de las principales explicaciones reside en que es la región más desigual del mundo” (Kliksberg, 2021)(1).

“Es decir, no es que hay pobreza y desigualdad, sino que hay pobreza en estas proporciones porque hay desigualdad” (Kliksberg, 2021). Como lo han demostrado diversos modelos econométricos, hay pobreza por las muy elevadas desigualdades; otro hubiera sido el desarrollo económico de la región si estas brechas de desigualdad fueran más bajas”.

Termina el segundo año donde todos los informes nacionales e internacionales plantean lo mismo: la crisis sanitaria causada por el Covid – 19 ha profundizando la desigualdad en todo mundo afectando, particularmente, a las mujeres y personas del colectivo LGBTIQ+ agudizando la situación cuando en los análisis se tienen en cuenta la clase, raza/etnia, discapacidad, etc..  

Según el informe de Voces (Banco Mundial) “Los países más pobres enfrentan una crisis más profunda y duradera, que ha elevado la pobreza mundial y está revirtiendo las tendencias recientes de reducción de la desigualdad. Según este organismo, el número de personas pobres ha aumentado en todas las regiones, en particular en América Latina,  el Caribe y África al sur del Sahara. 

Otro informe sobre Coyuntura Laboral en América Latina y el Caribe (CEPAL Y OIT) plantea que, durante 2021, la recuperación y creación de empleo ha sido parcial y más lenta que la reactivación en la actividad económica observada. Si bien se prevé que el año cerrará con un crecimiento económico del 5,9% para la región, este no será suficiente y los mercados laborales y sus protagonistas, los/las/les trabajadores, habrán enfrentado su segundo año de una crisis sin precedentes. 

Esas instituciones recomiendan que, si se busca garantizar que la recuperación sea equitativa, se debe prever gasto público,  políticas dirigidas a las mujeres, trabajadores poco calificados e informales.

Ante esta situación, ¿qué respuestas emergen desde los distintos sectores y actores políticos? 

Las perspectivas transfeminista y feminista en relaciones internacionales pone el ojo del análisis no sólo en las acciones de los Estados nacionales sino también en las agendas de los movimientos transnacionales. En ese sentido y ante los diagnósticos y recomendaciones de los organismos internacionales: ¿qué respuestas emergen desde los distintos sectores y actores políticos? 

Como ejemplo de lo político institucional, vemos una región donde movimientos han impulsado un proceso constituyente en Chile cuya presidenta (comisión constituyente) es Eloísa Loncon, una mujer Mapuche. En relación a lo ambiental, hubo cientos de protestas contra la megaminería en todo el territorio (Argentina, Chile, Bolivia, Ecuador), hasta acampes y denuncias de pueblos originarios contra las políticas de Bolsonaro. En materia económica, por ejemplo, en abril sucedieron grandes movilizaciones en el marco del Paro Nacional en Colombia  a causa del anuncio del proyecto de reforma tributaria que el Fondo Monetario Internacional “veía con buenos ojos”, hasta la actual discusión Argentina  sobre la legitimidad, términos y condiciones del pago de la deuda externa que el gobierno de Maurcio Macri  contrajo con el FMI .

Todo esto es sólo un ejemplo de un continente latinoamericano que pronuncia fuertes críticas epistemológicas y paradigmáticas al modelo de “desarrollo” y acumulación capitalista que evidenció y profundizó las desigualdades por el COVID-19. Estas críticas se encuentran y potencian en las agendas de los movimientos feministas,  trans-feministas, antirracistas, ambientalistas y de justicia social de todo el territorio, pero no siempre en las agendas de los partidos políticos que llegan al congreso, incluso los más progresistas.

Por el otro lado, el territorio también vive una reorganización de las derechas en torno a, por ejemplo, el “Plan para detener la Invasión Migrante Ilegal“ como planeta Jose Antonio Katz, el candidato de la derecha chilena, o sectores cuyo eje principal es la “seguridad individual” y piden literalmente “más bala”, como José Luis Espert en Argentina. Sectores que niegan el cambio climático y, con ello, pretenden deslegitimar movimientos y avalar el extractivismo.  Así mismo, no es novedad el crecimiento de las religiones y su correlato en las agendas políticas, manifestándose en contra de derechos reproductivos, igualdad de géneros, ley de educación sexual integral, matrimonio igualitario, entre otros temas.

Y ahora, ¿dónde están las (trans) – feministas?

Ante la necesidad de una agenda transversal que no solo visibilice o enuncie, sino que proponga, sostenga y promueva personas que lleven adelante las discusiones para promover la igualdad real, encontramos en los transfeminismos, primero, un horizonte común y luego matices o estrategias diferentes según las especificidades trabajadas,  las localizaciones y dimensión institucional del espacio que se trate (Estado, organismo internacional, partido político, academia, movimiento social, ONG).

Hoy en día, incluso, referentes de organismos internacionales como Alicia Bárcena, Secretaria Ejecutiva de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) reconocen “[l]a actual crisis nos ofrece la oportunidad de construir pactos sociales y económicos para transitar hacia un futuro feminista y una sociedad del cuidado, que priorice la infraestructura de la vida y que cuide el planeta (…) las desigualdades son rasgos estructurales de América Latina y el Caribe, por lo que, para erradicarlas, se requiere cambiar el paradigma de desarrollo dominante, la cultura del privilegio y el patriarcado”. 

La vida está afectada por algo que también ponen sobre la mesa los transfeminismos del sur global: la desigualdad. Desde estos enfoques se enuncian que la interseccionalidad respecto a las cuestiones de género, las étnico-raciales, las relacionadas con las diferentes etapas del ciclo de vida y las territoriales también constituyen ejes estructurantes de esa matriz de desigualdad y esto se traduce en brechas de acceso a derechos básicos, políticos y colectivos que afectan la vida de millones de personas en todo el mundo. 

Los derechos políticos no solo tienen que ver con poder votar, sino también con la posibilidad de ser elegidos/as/es.¿Cuál es la situación para que se puedan ejercer esos derechos?. Cuando se hace ese cruce entre clase social, origen étnico racial y género, muchas veces se ve que, por ejemplo, los parlamentos no tienen la representación diversa que correspondería a todas las identidades,  clases sociales, sectores de trabajadores,  que forman la sociedad y eso influye directamente sobre muchos procesos de representación y ejercicio de derechos políticos, porque no es casual que las mujeres migrantes, marrones, indígenas, colectivos LGBTQ+, trabajadores precarizados y sectores más empobrecidos no formen parte de las instituciones donde se toman las decisiones.  

En esa línea entre la dimensión de la identidad y la corporalidad, la geografía crítica feminista ha contribuido en poner al cuerpo, las experiencias corpóreas y los lugares de la vida cotidiana en el centro de la geopolítica. Esta relocalización de la geopolítica ofrece una lente analítica para explorar prácticas y lugares como espacios de disputa política. Al respecto de esto, dos preguntas: ¿cómo se bajan los grandes diseños del sistema-mundo a los cuerpos? ¿Qué lugares de poder ocupan los cuerpos de las mujeres, las personas racializadas, con discapacidad, del colectivo LGBTIQ+?

Resulta necesario un diálogo que, además, resalte la interseccionalidad en la dimensión espacial, entendida por cómo se relaciona la desigualdad social y la diversidad identitaria en la co-constitución de identidades y espacios de decisión política, con claros aportes críticos sobre “la injusticia espacial, la estructura espacial de la supremacía blanca y alternativas espaciales desde feminismos negros, indígenas y geografías queer” (Carvajal, Vengas, Velasco , 2017)(2).

Pongamos algunos ejemplos:  si la agenda ambiental es uno de los temas más importantes de estos últimos años y -justamente- son “los pueblos indígenas quienes (…) protegen el 80 % de la biodiversidad que aún queda en el planeta, -en Argentina hay 36 naciones indígenas – ¿Porqué no hay representantes de esos  pueblos en el congreso?; 

En Argentina el Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (INDEC) informó que  el 31% de les trabajadores asalariados no tiene aportes jubilatorios y el ingreso medio es menor a la canasta básica, por tanto ¿Quién/es representan a los trabajadores más precarizados cuando se discuten las leyes que acompañan el crecimiento del país? ¿Por qué sorprende que Alejandro Vilca, coya y trabajador de la recolección de residuos sea electo como diputado o que Natalia Zaracho sea la primera mujer cartonera  en ocupar una banca legislativa? ¿Dónde están los trabajadores de la producción de alimentos?. 

En un país donde el avance de la agenda de género se ha traducido en leyes de igualdad, cupo laboral, ley de identidad, ley IVE (Interrupción voluntaria del embarazo) también cabe la pregunta ¿dónde están las voces de las empleadas de casas particulares, que es la rama de ocupación con mayor índice de feminización en la Argentina? ¿Por qué no hay representación de elles en el senado? y también -siguiendo el análisis interseccional- ¿Por qué la mayoría de los sectores excluidos están conformados por personas racializadas?

En definitiva, resulta necesario un diálogo que resalte la interseccionalidad y que pueda generar condiciones de igualdad que permitan la participación de todos los sectores. Una participación que discuta el modelo de crecimiento y la distribución de la riqueza desde los movimientos sociales, colectivos y parlamentos. Donde los temas como desarrollo, sostenibilidad y relaciones multilaterales también sean pensadas desde los feminismos interseccionales y la diversidad de experiencias y trayectorias que conforman nuestra sociedad porque son las únicas que ponen en el centro la vida, conocen los procesos productivos, las tareas de sostenimiento de la vida y a la vez por la potencia que tiene el trans – feminismo al ser un  movimiento transnacional.

Ante la crisis económica mundial y la reorganización de las derechas, los trans feminismos plantean toda una política interior y exterior que pone en el centro la vida y ética del cuidado (Argentina, México, España, Suecia, por ejemplo). Además, ya que las agendas feministas se trabajan en organizaciones, sindicatos, movimientos, colectivos y partidos políticos progresistas, quizás sean el punto nodal para potenciar las discusiones de la distribución de la riqueza, la participación y tejer acuerdos entre sectores afines.

A esta altura suena un cliché decir que la crisis es una oportunidad, pero incorporar la lente transfeminista a los análisis de la coyuntura permite ver las organizaciones, las propuestas, millones de personas sosteniendo banderas en todos los territorios y una articulación transnacional con potencial para discutir la distribución del poder político, la riqueza y las tareas para sostener la vida. ¿Nos podemos perder la oportunidad?


(1) Bernardo Kliksberg (2021) ”La Madre de Todas las Batallas” en El Atlas de las desigualdades. Capital Intelectual 

(2) Carvajal, Sofía Zaragocin, Melissa Moreano Venegas, and Soledad Álvarez Velasco (2018) Hacia una reapropiación de la geografía crítica en América Latina Presentación del dossier.»Quito, Ecuador 22.2: 14.


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Melisa Yaleva

Lic. en Comunicación Social (UNLP) - Periodista en LATFEM y Maestranda en Periodismo (Universidad de San Andrés)- Tesista: “Pensamiento Decolonial en América Latina” Integrante del colectivo “Identidad Marrón”. Programas Especiales- Gobierno de Tierra Fuego AIAS

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