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“Aunque muchos partidos proponen políticas que son relativamente similares, la distancia afectiva entre distintos grupos ha ido en aumento de modo dramático (…) Si la reacción del lector fue “¿cómo que las políticas son relativamente similares?”, bienvenido a la grieta.” Ernesto Calvo y Natalia Aruguete (2020)

Hoy le pedimos prestada la pluma (o el teclado) un rato a nuestros autores para charlar con ustedes. Luego de varios meses conociéndonos, queremos contarles con más detalle por qué existe Abro Hilo. Nos gustaría empezar este artículo resumiendo dos investigaciones. Las dos son de Estados Unidos, pero pueden fácilmente aplicarse a otros contextos.

La primera fue publicada por Douglas Ahler y Gaurav Sood en 2018. Los autores realizaron una encuesta en la que le solicitaban a la gente “que estimara el porcentaje de demócratas que son negros, ateos o agnósticos, miembros de sindicatos y gays, lesbianas o bisexuales, y el porcentaje de republicanos que son evangélicos mayores de edad, sureños y ganan más de 250.000 dólares al año.” En otras palabras, apuntaban a identificar hasta qué punto la percepción de los partidos se ajustaba a sus estereotipos.

Las percepciones erróneas fueron particularmente altas al describir a los miembros del otro partido. Por ejemplo, los demócratas creían que el 44% de los republicanos ganaban más de 250.000 dólares al año, cuando en realidad es solo el 2%. Los republicanos creían que el 38 por ciento de los demócratas eran gays, lesbianas o bisexuales, aunque son solo el 6%. Los demócratas creían que más de cuatro de cada diez republicanos eran personas mayores; aunque en realidad constituyen solo el 20% de los republicanos. Los republicanos creían que el 46% de los demócratas son negros y el 44% pertenece a un sindicato; en realidad, alrededor del 24% de los demócratas son negros y menos del 11% pertenece a un sindicato. Pero aquí viene lo más importante: cuanto más medios partidistas consumen las personas, más equivocadas están en su percepción de los integrantes del otro partido.

La segunda investigación es más reciente, de hace apenas unas semanas. Andrew Guess, Pablo Barberá, Simon Munzert y JungHwan Yang construyeron un modelo por medio del cual muestran que, en el mediano plazo, el consumo de medios partidarios no solo aumenta la polarización, también incrementa la desconfianza en los medios de comunicación en general.

En línea con estos trabajos, creemos que una dinámica similar existe en Argentina. En los últimos años, hemos visto un aumento muy fuerte de la polarización que obedece a una multiplicidad de causas. Una de ellas es la creciente presencia de medios partidarios. Leemos diarios, seguimos a cuentas en Twitter y nos exponemos a ciertas ideas no tanto para informarnos, sino para sentirnos parte de un grupo colectivo. Por supuesto, algún grado de polarización es esencial para una democracia, porque ayuda a distinguir a los partidos y a generar una sólida identificación con ellos. Sin embargo, la polarización extrema puede ser peligrosa. La literatura reciente muestra que la polarización extrema puede reducir la capacidad de las elecciones de actuar como mecanismos de accountability, incrementar el apoyo a candidatos extremistas, dificultar la gobernabilidad, incrementar las actitudes confrontativas y debilitar las normas e instituciones democráticas.

Y así es como surge Abro Hilo: estamos convencidos de que existe mucho más espacio para el consenso que el que vemos hoy en nuestro país y, humildemente, anhelamos incentivar esos consensos a través de la difusión de ideas. Los principios por los que nos guiamos son muchos, nos gustaría mencionar tres:

  • Diversidad y pluralidad: creemos en la importancia de leer cosas con las que no concordamos y, por eso, apuntamos a ser un espacio en el que distintas voces, ideologías, generaciones y círculos de pertenencia estén representados. También, que nuestra incapacidad para pensar soluciones innovadoras y creativas a nuestros problemas se ve limitada cuando siempre leemos y escuchamos a las mismas personas. Por eso, consideramos que si bien es importante incorporar voces consolidadas, también es crucial brindar un espacio para nuevas voces. En Abro Hilo no importa qué nombre tengas, sino qué tenés para decir.

  • Interdisciplinariedad: confiamos en el poder de abordar los problemas de nuestro país desde diferentes disciplinas. Problemas complejos requieren soluciones complejas y estamos convencidos de que el debate se enriquece cuando sumamos distintas perspectivas.

  • Rigurosidad: en Abro Hilo creemos fuertemente en los argumentos y la evidencia. Apuntamos a no solo ser una página de opinión, también un espacio en el que encuentres artículos que te hagan pensar y te desafíen. Todos los que hacemos Abro Hilo sostenemos el valor de la evidencia para el diseño de las políticas públicas y aspiramos a que en nuestro espacio puedas ver discusiones que la utilicen para elevar la calidad del debate.

Nuestro férreo compromiso con la diversidad no implica que no tengamos nuestras propias convicciones. Por el contrario, en Abro Hilo estamos comprometidos con el desarrollo del país y creemos que ese desarrollo debe ser sostenible e inclusivo. Por eso, tendemos a priorizar artículos que, si bien pueden estar anclados en la coyuntura, tienden a mirar a la Argentina desde una perspectiva estratégica y de cara al futuro. Por sobre todas las cosas, creemos que existe un espacio para el diálogo mucho mayor del que pensamos. Quizás el problema es que, como en la investigación de Ahler y Sood, tendemos a caricaturizar “al que está del otro lado”.

Nuestra forma de hacer las cosas refleja nuestros principios. Abro Hilo es un medio diferente que, por el momento, no tiene ningún tipo de financiamiento. Mientras que eso nos impone ciertas limitaciones, también nos otorga una enorme libertad. Abro Hilo se compromete a mantener fuentes de financiamiento que garanticen su autonomía y hoy en día es sostenido exclusivamente por el esfuerzo de quienes lo creamos que, por cierto, constituimos un grupo sumamente diverso. De hecho, solemos no estar de acuerdo, pero siempre nos acordamos de los hermanos Wright: sí, quienes inventaron el primer avión.

La típica imagen de los hermanos Wright indica que inventaron el avión juntos en base a su trabajo en equipo, su consenso y su cooperación. Pero la historia muestra que, en realidad, los hermanos Wright casi siempre estaban en desacuerdo y el proceso de invención del avión se caracterizó por el conflicto y las discusiones. Pero su criticismo mutuo los llevó a mejorar sus ideas y, en última instancia, a inventar algo que cambió la historia del transporte para siempre.

Estamos seguros de que los enormes problemas que atraviesa la Argentina de hoy requieren propuestas innovadoras y, para ello, necesitamos construir sobre las ideas del otro, en lugar de cerrarnos por completo a su existencia solo porque no son las nuestras. La medida de nuestro éxito será pura y exclusivamente nuestra capacidad de crear espacios de diálogo.

En Abro Hilo tampoco tenemos fines de lucro: publicamos solo cosas que creemos relevantes y no aquellas que maximizan los clicks. Por supuesto, aspiramos a llegar a un público amplio y por eso nuestros artículos tienden a estar escritos de una manera accesible, pero no negociamos nuestra identidad a costa del crecimiento.

Finalmente, Abro Hilo está hecho por nuestros autores y autoras. Por eso, nunca decimos que los autores escriben para Abro Hilo, sino que escriben en Abro Hilo. Son ellos/as y ustedes, quienes nos leen, quienes conforman y hacen funcionar esta comunidad. Si te gusta nuestro modelo, te invitamos a que nos apoyes, a que nos leas, nos ayudes a difundir nuestra iniciativa, escribas en nuestra página y, por sobre todas las cosas, a que nos acompañes a generar espacios de diálogo para construir una Argentina mejor, una Argentina próspera e inclusiva.

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Martín De Simone, Facundo Suenzo, Sofía Bianchi, Florencia Wolf, Camila Villar Figueroa, Inés Lovisolo, Gonzalo Vronkistinos, Martín de Dios y Agustina Jacobo


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