Sustentabilidad, una oportunidad para las PyMEs

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El cambio climático es un hecho y aún nos quedan por afrontar las peores consecuencias. Identificar los riesgos que puede correr una empresa debido a sus efectos es la única forma de delinear una estrategia de sustentabilidad que les asegure un futuro. Lograr una forma de negocio compatible con el ambiente y el bienestar social entrama ventajas, de las que varias PyMEs podrían comenzar a beneficiarse.

El sector empresarial se ha vuelto un actor clave en la lucha contra el cambio climático. Contribuyendo con los Compromisos Nacionalmente Determinados, ha tomado responsabilidad de las emisiones de gases de efecto de invernadero (GEI) de sus actividades. Sin embargo, no queda claro a quién nos referimos cuando hablamos del sector empresarial. Parecería haber un acuerdo tácito, donde los responsables son las grandes corporaciones y las PyMEs quedan exentas. ¿Por qué no se sienten estas convocadas a la mesa?

El cambio climático surge a partir de una acumulación inédita de dióxido de carbono y otros GEI en la atmósfera, consecuencia de las actividades antropogénicas de los últimos dos siglos en el marco de la revolución industrial. Un desafío tan enorme, con acuerdos internacionales, perspectivas regionales y contribuciones nacionales difícilmente pueda parecerle al bar del barrio algo que le atañe.

No obstante, seguro está de acuerdo con que el sector privado también es responsable y debe actuar a la par de los gobiernos y ONGs. El punto clave es que, al identificar al sector privado, no se identifica a sí mismo, sino que piensa en grandes compañías. Piensa en Volkswagen, pero dudosamente piensa en su almacén.

Sin embargo, es tal vez quien corre los mayores riesgos al posponer la adopción de una estrategia sustentable. La progresiva escasez de recursos naturales -algo que ya está sucediendo- ha mostrado que son los mecanismos del propio mercado los que corrigen la falla e internalizan a la fuerza el costo ambiental en la ecuación de producción; tal fue el caso con el agua, que desde enero del 2021 cotiza en Wall Street. Estos mecanismos vienen en forma de multas e impuestos, entre otros, que aprietan las economías ya de por sí ahogadas de las PyMEs.

Como contracara, cada vez son más los instrumentos de financiación verde. También es posible encontrar grandes empresas transitando hacia la sustentabilidad, con compromisos asumidos y recursos para aportar a una alianza con una empresa que sea parte de su cadena de suministros, carente de financiamiento y con mucho por hacer en materia de reducción de emisiones. No solo eso, son numerosas las acciones disponibles, de bajo nivel de inversión, que representan ahorros.

El punto es que el pico de uso de los combustibles fósiles tiene fecha. Según el último informe de British Petroleum, el nivel de demanda nunca se recuperará por completo de la caída por la pandemia COVID-19. Quienes se adapten, habrán adecuado su empresa a una realidad verde inminente; quienes no, probablemente lamenten no haber visto antes las señales y actuado.

Tal vez lo anterior suene determinante, pero si se consideran los esfuerzos y recursos necesarios, el tiempo no sobra. El bar del barrio no escapa de los riesgos del cambio climático. Su cadena de suministros podrá verse afectada de imprevisto, tal como sucedió en la pandemia COVID-19. Su viabilidad financiera podría verse perjudicada si, en línea con sus estrategias de sustentabilidad, empresas con las que trabaja comenzaran a exigirle mínimos ambientales y/o sociales para continuar los negocios

No obstante, el cambio climático genera necesidades y prioridades, dando oportunidad para el desarrollo de nuevos productos y servicios, como por ejemplo, la creciente población vegetariana y vegana. Otro ejemplo es la Ley N°27.191, que trabaja sobre un régimen de fomento nacional para el uso de fuentes renovables de energía destinada a la producción de energía eléctrica. Esta ley establece beneficios impositivos para aquellos que inviertan y produzcan en energías renovables y un fondo fiduciario público para el desarrollo de estas. Para las PyMEs por fuera de la producción energética, aquí también hay posibilidades. El objetivo de esta legislación es abaratar los costos de la producción de energías renovables, acoplándose a la tendencia global de los últimos años. El resultado, mejora de los precios relativos de alternativas renovables; un caso, el valor de los termotanques solares. Hoy su precio de mercado es similar a la alternativa a gas, con el adicional de asegurar la reducción de la factura a fin de mes. El Reporte de Sustentabilidad 2020 de la Clínica Cruz Celeste es un ejemplo de esto, dando evidencia de una reducción de los consumos, lo cual ha dado un ahorro de hasta un 45% en sus tarifas a pagar.

Pero la sustentabilidad no se trata solo del cambio climático o de la transición hacia energías limpias, sino también de construir una mirada integral de la empresa. Radica en comprender que es parte de una sociedad con la que se retroalimenta. La economía circular, las condiciones laborales y la igualdad de género comienzan a ser temas de interés para consumidores. Cada vez son más quienes están dispuestos a sancionar un producto si no cumple con las consignas o a premiar con su fidelidad si están a la altura de los estándares ambientales y sociales. Quien esté dispuesto a liderar e innovar en la temática social y ambiental,poseerá una ventaja comparativa.

Según la revista Corporate Knights, la edad promedio de las empresas del Global 100 2020, índice de las 100 empresas más sustentables, fue de 83 años, 34 más que los 49 años promedio de las empresas pertenecientes al índice ACWI de MSCI, empresa estadounidense de índices bursátiles.

En comparación, las empresas con un enfoque sustentable se muestran más longevas y rentables, es decir, la empresa vive más y le va mejor. Comprende sus debilidades y fortalezas, proyecta un camino de acción que le permite reducir las primeras y explotar las segundas, de forma perdurable en el tiempo.

Ser sustentable puede resultar complejo. Cada empresa deberá tomar una estrategia adecuada a su coyuntura, pero lo importante es comenzar. Es imperativo dejar de ver la sustentabilidad como un costo, y tomarla como una inversión, donde los riesgos pueden volverse oportunidades.


Referencias

  1. https://www.sustentator.com/
  2. https://abrohilo.org/wp-content/uploads/attachments/contrato_fideicomiso_foder.pdf
  3. https://www.bice.com.ar/foder/
  4. https://www.cader.org.ar/
  5. https://www.argentina.gob.ar/economia/energia/energia-electrica/renovables/renovar
  6. http://argentinambiental.com/legislacion/nacional/ley-27191-regimen-fomento-nacional-uso-fuentes-renovables-energia-destinada-la-produccion-energia-electrica/
  7. http://servicios.infoleg.gob.ar/infolegInternet/verNorma.do?id=253626


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María Sol Saliva

Sol es licenciada en Estudios Internacionales y asesora en Sustentabilidad. Actualmente está haciendo la Maestría en Economía y Derecho del Cambio Climático en FLACSO y se especializa en temas de adaptación y desarrollo sostenible.

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