El acceso a la información pública: los datos y la sociedad

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Porque representan la realidad, porque son objetivos, porque nos dan sustento para la toma de decisiones, porque permiten hacer análisis complejos. Por todo eso y mucho más, los datos son importantes.

Los datos son registros de acontecimientos que, de una manera u otra, los describen. Son datos los registros relevados por un encuestador del INDEC, tanto como lo son los generados por un negocio de barrio respecto a sus ventas mensuales. También lo son los recolectados por Google Analytics acerca del comportamiento de usuarios en sitios web y lo podrían ser los registros de audio y video que almacenamos en nuestro celular, los cuales gracias al avance de los modelos de Inteligencia artificial y Aprendizaje supervisado son fáciles de procesar.

Hay datos públicos y privados. Hay datos de economía, energía, salud y educación, así también como los hay de fútbol, cine y otros tópicos. Hay datos útiles y otros que no tanto. Hay datos, muchos.

Como integrantes de la sociedad debemos celebrar y alentar las políticas orientadas a la transparencia y divulgación de información pública, en especial a aquellas que derivan en la publicación de bases de datos crudas, ya que mientras menor sea su manipulación y agregación, mayor es su valor. Esto último se debe a que, si bien siempre es necesaria y bienvenida una cuota de procesamiento, el tratamiento de los datos en exceso y la agregación de información suelen impedir determinar los factores que le dan origen a las estadísticas e incluso levantar sospechas sobre la fidelidad de las mismas.

Durante la última década, en Argentina, la noción de Gobierno Abierto ha ganado terreno y las políticas en esta dirección han aumentado significativamente, siendo la sanción de la Ley de Derecho de Acceso a la Información Pública la medida más destacada.

Este cambio de paradigma, en el cual el Estado comparte bases de datos con la sociedad de manera sistemática, puede observarse en sus distintos niveles. Por ejemplo, tanto en el sitio web de la Provincia de Buenos Aires como en el del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires y el del Instituto Nacional de Jubilados y Pensionados es posible encontrar una sección exclusiva orientada a compartir datos bajo el título de Gobierno Abierto, y lo mismo sucede con decenas de municipios y provincias. Incluso en 2016 se lanzó Datos Argentina [www.datos.gob.ar], un portal dedicado exclusivamente a recopilar bases de distintas áreas de la administración pública y compartirlas.

Los beneficios de estas políticas son múltiples. En un primer lugar, nos permiten a los ciudadanos verificar discursos de nuestros representantes e información compartida por medios de comunicación y formadores de opinión, quienes se ven obligados a corroborar con mayor detenimiento sus estadísticas.

A su vez, las bases de datos nos permiten profundizar en cualquier análisis tanto como queramos, sin limitación alguna más allá de las que la base presenta. Por ejemplo, si quisiéramos conocer cuál es la tasa de desempleo de Argentina en un determinado año, seguramente pudiésemos consultar este dato en INDEC. Incluso, si quisiéramos conocer la tasa de desempleo de Bahía Blanca, ciudad de la Provincia de Buenos Aires, posiblemente podríamos conseguir el dato en algún documento de este sitio. Pero, ¿qué pasa si queremos conocer la tasa de desempleo de Bahía Blanca de las mujeres entre 20 y 30 años? Bueno, este dato ya resulta demasiado preciso como para poder estar establecido en un documento, tengamos en cuenta que la cantidad de cruces de variables crece de manera exponencial, por lo que la única forma de ser compartido y consultado es mediante una base de datos.

Otro caso particular en cuanto a los beneficios de estas políticas se da en la comunidad académica y científica, quienes reciben de brazos abiertos la información compartida. Para este sector, los datos resultan un insumo primordial para su trabajo y, en muchas ocasiones, contar con ellos es necesario para poder realizar estudios y aportes para la sociedad.

Podríamos seguir enumerando beneficios, transversales y por sector, acerca de estas políticas pero clar está que el derecho al acceso a la información pública por parte de la sociedad es importante y necesario.

Una cuestión adicional a remarcar es que no solo importa la cantidad de la información divulgada, sino también la calidad de la misma. No es suficiente conformarse con que las instituciones tengan una sección en su sitio web destinada a Gobierno Abierto, sino que también es necesario que las bases de datos compartidas cumplan con determinadas condiciones que hacen que sean utilizables y confiables.

Como última reflexión, es de esperar que la gran mayoría de la población no tenga los conocimientos técnicos necesarios para procesar grandes volúmenes de datos, de modo que también resultan imprescindibles medidas complementarias para sortear esta barrera.

Por todo esto es que surge Infodash, un sitio que busca facilitar el acceso a la información pública mediante el procesamiento de datos y el desarrollo de tableros interactivos, los cuales les permiten a los usuarios explorar bases de datos complejas de una manera rápida y sencilla.

En fin, el crecimiento de Argentina durante la última década en términos de la mejora del acceso a la información pública ha sido notorio y los buenos resultados están a la vista. Tal es el punto que el Gobierno de Canadá mostró interés en conocer nuestro Plan Estratégico de Gobierno Abierto. El camino es largo y como ciudadanos debemos cumplir nuestra parte: no sólo demandar más información, sino también colaborar siendo sus auditores.


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Néstor Magariños

Licenciado en Economía por la Universidad Nacional del Sur, especializado en ciencia de datos. Fundador de Infodash y docente en Digital House. Actualmente trabajo de manera independiente como analista/científico de datos.

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