El voto migrante en la Ciudad de Buenos Aires

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Hace una semana, nos dirigimos a las urnas en una nueva jornada democrática. Por primera vez, nos enfrentamos a unas elecciones Primarias Abiertas Simultáneas Obligatorias (PASO) marcadas por los barbijos, el alcohol en gel, y un montón de momentos inolvidables en una campaña marcada por las propuestas, pero también por el horóscopo y los spots políticos Okupas style. Lo que ocurrió a partir de allí fue incluso aún más inolvidable. Una turbulenta semana que terminó con el  anuncio de modificaciones en un tercio del Gabinete de MinistrOs -sí, con o-.

Pero cuando baja la espuma -hagamos de cuenta que lo hizo- siempre es bueno poder alumbrar otras dimensiones de lo que nos dejó esta elección. Hoy, no vamos a reflexionar sobre  Gabinetes ni a hacer especulaciones sobre cómo será la coalición de gobierno. La propuesta de este artículo es transitar una serie de preguntas sobre las elecciones y un segmento particular de la población: lxs migrantes. ¿Cómo impactaron los cambios en las normativas electorales? ¿Qué tipo de comportamiento electoral abrazó el colectivo migrante?

Pero, ¿por qué hablamos de cambios electorales?. En el año 2018, la Ciudad de Buenos Aires dictó  su Primer Código Electoral (1). Sucintamente, estemodificó 6 puntos fundamentales: la vinculación de universidades nacionales, la sociedad civil y la Defensoría del Pueblo en la observación de los comicios, la obligatoriedad de los debates entre candidatxs, la paridad de género en las listas, la posibilidad de incorporar la tecnología en la emisión del sufragio, la separación de las funciones administrativas y jurisdiccionales en dos órganos y, por último, la incorporación automática al padrón de aquellas personas extranjeras que residan en la Ciudad, tengan un DNI argentino y sean mayores de 16 años.

Todos estos cambios son ciertamente importantes y modifican aspectos sensibles del proceso electoral, pero este último punto trajo un agregado contundente: al hacer automática la inscripción al padrón electoral, ya no voluntaria como lo era antes, lxs electores migrantes pasaron de ser casi 20.000 personas a poco más de 417.000. Así, el voto migrante dejó de ser una minoría “poco” atractiva para los partidos políticos a representar el 16% del padrón electoral de la Ciudad. Pongámoslo de otra forma: si todas las personas extranjeras habilitadas para votar en CABA fueran a las urnas y eligieranla misma lista, pondrían en el Congreso Nacional entre 3 y 4 bancas. Un número, creemos, para nada despreciable.

Desde lo cuantitativo, pero también en lo cualitativo, este cambio es importante: un reconocimiento a los reclamos de los colectivos migrantes y una ampliación de los derechos de aquellas personas que, aunque no compartan su nacionalidad, tributan, trabajan, se educan, caminan, toman mate y cargan su SUBE como cualquier otrx porteñx. 

En las últimas elecciones legislativas en el 2017, lxs migrantes representaban un puñado de 16.300 electores (2). La participación electoral rondó el 27.2%, muy por debajo del promedio general de 76,5% (3). De forma más interesante, vemos que el voto se distribuyó mucho más hacia la centro- izquierda del compás ideológico que a la centro derecha: mientras que Vamos Juntos  (Juntos por el Cambio) obtuvo el 28.0% de los votos, Unidad Porteña (Unidad Ciudadana) conquistó el 47.7% y el Frente de Izquierda y los Trabajadores sacó el 10.1%. Esto, per se, ya es un dato: en aquel entonces, el macrismo sacó por encima del 50.5% de los votos, pero se posicionó 20 puntos debajo en cuanto al voto de la población extranjera (4). 

Uno de los grandes interrogantes previo a estos comicios era el de cómo iban a votar en esta oportunidad las personas migrantes. El desajuste introducido por el cambio institucional dificultaba mucho -si ya no lo era de por sí- intentar imaginar algún tipo de patrón electoral. En principio, no era descabellado imaginar que antes, los votos de las personas extranjeras eran de quienes más movilizados y vinculados políticamente estuvieran, puesto que ir a votar requería de un esfuerzo previo. Pero ahora, al facilitar el acceso al mismo, ¿se introduciría un voto menos movilizado en términos ideológicos? ¿Sería la magnitud del cambio lo suficiente como para cambiar ciertas tendencias electorales? ¿Seguiría el Frente de Todxs dominando en esta franja? Veamos.

En los hechos, la cantidad de extranjerxs que se acercaron a votar en la CABA fueron 60.200 votos, lo que representó el 14.4% del padrón habilitado (5). Este número puede ser leído de dos formas tan ciertas a la vez como contradictorias: si bien fue la elección con mayor participación absoluta de votantes extranjeros en la Ciudad -poco menos de 14 veces más votos que en las legislativas 2017-, fue también de las de menor participación en términos relativos. Estas tendencias se ven reflejadas en el Gráfio 1. 

Veamos ahora cómo se distribuyeron los votos en las 4 fuerzas principales de la Ciudad: Juntos por el Cambio, Frente de Todos, Frente de Izquierda y de los Trabajadores y la Libertad Avanza. Como panorama general, podemos ver que se mantuvo la tendencia de 2017: en las mesas donde votan migrantes -comparado con el porcentaje total de votos obtenidos- tienen mejor resultado los partidos de centroizquierda y de izquierda, mientras que lo inverso sucede con los partidos de centroderecha y derecha.

Para analizar el comportamiento electoral, decidimos utilizar una herramienta conocida como boxplot o caja y bigotes. Esta herramienta tiene la ventaja de poder mostrar de forma gráfica la distribución de variables cuantitativas. 

Un breve comentario metodológico:el gráfico representa el porcentaje que obtuvo cada   fuerza en la pelea por diputadxs provinciales en cada una de las mesas, separando las mesas donde votaron migrantes del resto(8). ¿Cómo leer los gráficos? Lo que más nos interesa ver es la línea que está en el centro de la caja: allí se encuentra la mediana de la distribución, es decir, el valor que se encuentra en la mitad de todos los valores. La equis en blancomuestra el promedio. El espacio que ocupa la caja representa el 50% de los valores de la distribución: cuanto más chica la caja, más cerca estarán la mayoría de los valores. Si la caja es más grande, indica una mayor dispersión de los datos. Los bigotes, aquellas líneas a los lados de la caja, representan (en general) los mínimos y máximos de la serie. Cuando hay valores atípicos (aquellos que están muy separados del resto) se indican con puntos por fuera de las líneas. 

Para ejemplificar, leamos con detenimiento el boxplot de Juntos por el Cambio: para las mesas donde votaron migrantes, su mediana se encuentra en torno al 0.4 (40%), mientras que para las otras mesas es superior (en torno al 50%). Su caja, por otro lado, es bastante más extensa, indicando que estas tuvieron un voto más disperso. En otras palabras, si bien en algunas mesas migrantes la fuerza obtuvo el 90% y en otras el 2% de los votos, la gran mayoría de las mesas se ubicó entre el 20% y el 50%. Diferente es la situación en la categoría de “otras mesas”: allí la mayoría de las mesas se ubicaron entre el 50 y 60% de votos. 

Al analizar los gráficos, podemos vislumbrar una primera conclusión: si bien JxC ganó holgadamente las elecciones con 12% de ventaja respecto a la segunda fuerza, entre la población migrante lo que hubo fue, aunque por poco margen, una derrota. 

Igual de cierto resultaafirmar que, si en las elecciones de 2017 lxs votantes extranjerxs habían tenido un comportamiento electoral cercano a la  centro izquierda, en esta ocasión la brecha fue menos amplia: la suma de votos JxC y la Libertad Avanza llegó al 46.3%, mientras que el FdT, el FIT y partidos minoritarios sumaron un 50.9%(9).

Por último podemos analizar los resultados en términos de dispersión de votos, es decir, si varió mucho la cantidad de votos que cada fuerza sacó entre las distintas mesas. Podemos notar que, si bien para todos los partidos las mesas donde votaron migrantes tuvieron una dispersión mayor, las dos fuerzas mayoritarias -JxC y FdT- variaron en un rango mucho mayor que Avanza LIbertad y el Frente de Izquierda. Un futuro análisis podría incorporar el factor geográfico para entender su rol en la variable de dispersión de los votos en las mesas migrantes. 

La política argentina es siempre  interesante: pareciera ser un lugar donde las hipótesis politológicas se testean, se desafían, quedan obsoletas y vuelven a reinventarse; pero más allá de su particularismo, o incluso más importante que ello, resulta el hecho de su esencia plenamente democrática, lo que no es para nada despreciable. La ampliación de derechos electorales es también una contribución al afianzamiento de la democracia como forma de vivir y transitar la política. Es cierto, aún quedan caminos y debates por dar. Por ejemplo, ¿Cuándo será que las personas que han nacido fuera del país, pero que son tan argentinxs como quienes escribimosesta nota, van a estar habilitadxs para poder elegir cargos nacionales? ¿Acaso lxs diputadxs, senadores y el Ejecutivo nacional no toman decisiones que modifican aspectos sustanciales de su vida? ¿Por qué no pueden participar del debate nacional si ya son, de hecho, parte de las dinámicas nacionales?

Como sea, lo cierto es que tendremos que esperar 2 meses hasta noviembre, lo que en nuestro país puede significar  3 días o 10 años en materia de sucesos. Quedamos atentos.


(1) Disponible en https://www.buenosaires.gob.ar/gobierno/la-ciudad-tiene-codigo-electoral

(2) Resultados electorales, padrones y mesas de extranjeros en la CABA, disponibles en https://www.eleccionesciudad.gob.ar/resultados/elecciones

(3) Fuente: https://oear.cippec.org/datos/participacion-en-elecciones-provinciales-caba-1996-2015/

(4) Los resultados por tipo de votante para 2019, 2017 y 2015 están disponibles en https://www.estadisticaciudad.gob.ar/eyc/?p=59239

(5) Fuente: https://www.ambito.com/politica/elecciones-2021/el-voto-migrante-la-ciudad-desvela-al-oficialismo-y-la-oposicion-n5179761 

(6) Armado propio en base a resultados publicados en https://www.argentina.gob.ar/elecciones/resultados-del-recuento-provisional-de-las-elecciones-paso

(7) Obtenido de la página oficial de resultados: https://resultados.gob.ar/

(8) Las mesas donde votan migrantes fueron identificadas como aquellas con la numeración 9000.

(9) Hacemos referencia a Movimiento al Socialismo (0.6%), Movimiento Libres del Sur (1%), Política Obrera (1.8%) y Autodeterminación y Libertad (1.4%).


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Esteban Scuzarello

Esteban Octavio Scuzarello es Licenciado en Estudios Internacionales por la Universidad Torcuato Di Tella. Estudió cuestiones relacionadas a migrantes y refugiadxs. Colaborada en el Centro de Estudios Política Internacional (CEPI) de la UBA.

Tomás Bustos

Tomás Bustos es estudiante de Sociología (UBA) y se desempeña como analista de datos en consultoría política.

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